“En lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar

no es superior al humilde razonamiento de un hombre”.

Galileo Galilei

 

“Ciencia es aquello sobre lo cual cabe siempre discusión”.

José Ortega y Gasset

 

INTRODUCCIÓN

 

Capitulo1

Pruebas

enfermedades y síntomas

 

Con esta página web pretendemos aportar un poco de luz, con seriedad y rigor[1], a una de las situaciones más PELIGROSAS que existen hoy en día en el ámbito clínico.  Nos referimos, ni más ni menos, que al uso “sanitario” de uno de los metales no radiactivos más TÓXICOS, más CONTAMINANTES y más DAÑINOS que existen; a un metal pesado[2] empleado como elemento protésico dental, que llega a entrar en contacto con mucosas, fluidos salivares, riego sanguíneo, tejido nervioso, etc., y que, de modo no sólo directo sino también indirecto (p. ej., debido a su incuestionable efecto inmunosupresor) produce múltiples patologías. Se trata de:

 

EL MERCURIO[3] DE LOS EMPASTES DENTALES DE AMALGAMA[4].

 

Sobre las posibles repercusiones para la salud que provoca el uso de este material dental existe una considerable polémica, que se originó ya a comienzos de siglo XIX, cuando algunos miembros de la Comunidad Científica plantearon dudas sobre su eficacia e inocuidad.  En la actualidad, entre otros reputados científicos, el Prof. Dr. Maths Berlin[5], experto en los efectos del Hg en animales y humanos, se ha posicionado claramente en contra del uso de amalgamas dentales debido a los innegables riesgos para la salud[6].  De hecho, en su Macro-Informe, de 2003, para la Comisión de Materiales Dentales del gobierno sueco (“Mercury in dental-filling materials —an updated risk analysis in environmental medical terms. An overview of scientific literature published in 1997-2002 and current knowledge”)[7], afirma:

 

Todo doctor y dentista, cuando sus pacientes sufren patologías poco claras y enfermedades autoinmunes, debería considerar la posibilidad de que el mercurio que sale de sus amalgamas sea una de las causas de esa sintomatología. (...) Por razones médicas, la amalgama como material para el cuidado dental debería ser eliminada lo antes posible. (p. 26)

 

Pues bien, en esta Web encontraréis informaciones, reflexiones en alto, opiniones y estudios científicos sobre la controversia generada en torno a las amalgamas dentales.  Asimismo, podréis leer historias personales; historias que reflejan el infierno que han vivido/viven sus protagonistas debido a sus intoxicaciones crónicas[8] por el mercurio[9] u otros componentes de las amalgamas[10], o a diversas reacciones (no sólo alérgicas o de hipersensibilidad) por el denominado “efecto pila/batería” (electrogalvanismo) al tener amalgamas viejas y/u otros materiales metálicos en la boca (puentes metálicos, empastes de oro o titanio, etc.). Una serie de autores establecen la posible relación entre niveles elevados de Hg y el desencadenamiento (o agravamiento) de otras patologías, tales como el Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, Candidiasis Crónica Mucocutanea, Ciática, Síndrome del Intestino (o colon) Irritable, Enfermedad de Crohn, Colitis, Gastritis, Síndrome de Múltiples Sensibilidades Químicas, Alergias e Hipersensibilidades (alimentarias, dermatológicas...), Artritis Reumatoide, Artritis Juvenil, Espondilitis Anquilosante, Problemas Endocrinológicos, Insomnio, Enfermedad de Parkinson, Alzheimer, Autismo, Desórdenes Hiperactivos, Dificultades de Aprendizaje, Esclerosis Lateral Amilotrópica, Ateroesclerosis, Asma, Bulimia, Anorexia Nerviosa, Depresión, Ansiedad, Ataques de Pánico, Desórdenes del Espectro Esquizoide, Desórdenes de Personalidad Límite, Desorden Obsesivo-Compulsivo, Desórdenes Maníaco-Depresivos, Miastemia Gravis o Lupus Eritematoso[11].

 

Tras leer esta información, posiblemente os surjan dudas y preguntas. Algunas de las cuales podría ser:

 

1.       ¿Cómo es posible que en España aún se sigan poniendo amalgamas dentales, sin tener en cuenta el “Principio de Precaución”[12] y sin siquiera informar/advertir de los “posibles efectos adversos” de los que hablan varios Informes, ya desde 1991, publicados por la OMS con relación al peligro para la salud del Hg de las amalgamas dentales?

 

2.       ¿Por qué razón se silencian esos efectos adversos, ese peligro potencial[13] (peligro especialmente, que no únicamente, para embarazadas —y el feto—, para niños y, en general, para personas con inmunidad baja y/o genéticamente predispuestas)?

 

3.       ¿Será que las Autoridades Sanitarias, así como una serie de odontólogos, estomatólogos, protésicos y asistentes dentales... (y resto de la Comunidad Médica) no están adecuadamente formados e informados respecto de las recomendaciones realizadas por reconocidos expertos en temas de Hg en general y por la OMS en particular[14]?

 

Esperamos que los datos que aportamos en esta página web, y vuestras propias investigaciones, nos faciliten el responder con criterio a estas y otras cuestiones, nos impelan a plantearnos otras y, lo que es más importante, nos valgan de punto de apoyo para iniciar un camino de recuperación, de una salud que nunca debió perderse, pero también de la dignidad como pacientes, como personas.

 

¡Ojalá esta Web nos sirva igualmente de apoyo recíproco y sea beneficiosa tanto para nosotros mismos como para otras personas!  Ojalá también que la palabra progreso no se siga desvirtuando en aras de intereses de todo tipo, menos saludables.  Progreso no puede equivaler a asunción de riesgos, a la par que graves, innecesarios.  En definitiva, dicho gráficamente, progreso/salud no es igual a dar más años a la vida, sino dar más (y mejor) vida a los años. 

 

Dicho lo cual, os invitamos a visitar el resto de nuestra Web (que se irá retroalimentando con las aportaciones de todos/as). Podéis escribirnos a: mercuriados@gmail.com  Vuestras dudas, opiniones y sugerencias serán BIENVENIDAS.

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] No obstante, por supuesto, esta página web NUNCA podrá sustituir a la consulta de un médico en general, de un toxicólogo en particular, o de otro doctor de cualquier otra especialidad, experto en intoxicaciones por metales pesados.

[2] Metales pesados y características puede consultarse en: Swedish EPA (2004). Heavy metals. (www.internat.naturvardsverket.se/index.html), en www.ecoportal.net/content/view/full/37424 (artículo del Bioquímico Norberto I. Schinitman, titulado “Metales pesados, ambiente y salud”), en www.lenntech.com/espanol/metales%pesados.htm, o en UNECE (2004). The 1998 Aarhus Protocol on Heavy Metals (www.unece.org/env/lrtap/hm_h1.htm).  Si bien la lista de metales pesados es mucho mayor, se puede decir que los más comunes son: mercurio, plomo, cadmio, hierro, manganeso y aluminio.

[3] Hg en adelante.

[4] También, eufemísticamente, llamadas “amalgamas o empastes de plata”.

[5] Catedrático emérito de Salud Medioambiental en la Universidad de Lund (Suecia) y ex-coordinador de dos Grupos de Trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno sobre criterios de Salud Medioambiental para el Mercurio Inorgánico (“WHO Environmental Health Criteria 118, 1991) y de otro para el Metilmercurio.  ¡Desde luego, una persona nada sospechosa de censurar sin criterio científico el uso (y abuso) de las amalgamas dentales!

[6] El Hg es un potente citotóxico, es decir, mata las células. Es un xenobiótico que, teóricamente es capaz de producir efectos tóxicos con cualquier nivel de exposición. También tiene capacidad de biomagnificación, porque sus efectos se transmiten de unas especies biológicas a otras, y es bioacumulativo, porque sus efectos se acumulan y aumenta poco a poco su concentración en un organismo biológico en un cierto plazo.  Si tenemos en cuenta que su vida media biológica en el organismo es de unos 10.000 días, es decir, 27 años aproximadamente, conviene plantearse la posibilidad de ayudar al cuerpo a desintoxicarse.  Otra cosa es la “ayuda” que se recibe por parte de médicos y Autoridades Sanitarias, que comentaremos más adelante, y que se aproxima a dividir cero entre cualquier número.  ¡Hablamos por experiencia propia!

[7] Este Informe puede descargarse en formato PDF en: www.dentalmaterial.gov.se/Mercury.pdf  Aconsejamos encarecidamente su lectura a quienes se manejen al menos medianamente en inglés, pues no tiene desperdicio, especialmente en tanto en cuanto ha sido elaborado, supervisado y firmado por el Prof. Dr. Maths Berlin, como ya hemos dicho, una reputada autoridad en temas de Hg a nivel mundial.

[8] También denominadas subagudas, frente a las intoxicaciones agudas.

[9] Las amalgamas dentales no producen intoxicaciones agudas, salvo en casos excepcionales en los que el paciente tenga un gran número de amalgamas (normalmente más de 7), así como variables favorecedoras de la salida de Hg (ver epígrafe ad hoc).

[10] El diccionario dice que una amalgama es una aleación de Hg con otro metal (o metales). Las que se emplean actualmente en Odontología, de color gris metálico, de modo oficial al menos, se dice que están elaboradas mezclando Hg líquido (50% del volumen total) con plata (35%), estaño (13%), cobre (2%) y una pequeña cantidad de zinc.  Decimos “de modo oficial” porque en el análisis de algunas amalgamas se han encontrado otras sustancias también dañinas como cadmio o níquel.

[11] Véase, p. ej., Cutler, A.H. (1999). Amalgam Illness: Diagnosis and Treatment. What you can do to get better. ISBN 0-9676168-0-8.  Se trata de un interesante libro de Andrew Hall Cutler, doctor en Química y diplomado en Físicas, el cual padeció una intoxicación crónica por Hg proveniente de sus amalgamas dentales. Se autoformó en Bioquímica y Medicina, y logró recuperar su salud.

[12] Ver Informe “Agricultura y salud” (p. 4) del Prof. Dr. Nicolás Olea, catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Granada y Jefe de la Unidad de Radiología del Hospital Clínico de Granada: www.aldearural.com/subcategorias/documentacion/AgriculturaSalud.htm  Véase también: www.wwf.es/toxicos/toxicos.php

[13] En una encuesta de WWF/Adena del año 2003 sobre contaminación química (ver www.infoecologia.com) el 83% de los europeos se manifestaron preocupados por la contaminación química y el 69% de los encuestados estarían dispuestos a pagar un euro más al año por los productos domésticos de uso diario si la industria química identificara y eliminara las sustancias más peligrosas. Nosotros nos preguntamos si, entonces y ahora, las personas (no sólo europeas) estarían o no dispuestas a pagar un euro más al año en sus impuestos si con ello los responsables de Sanidad de los distintos gobiernos y países les ASEGURASEN que los materiales odontológicos que se colocasen en sus bocas a partir de entonces no serían potencialmente peligrosos. ¡Creemos CONOCER la respuesta!

[14] Preferimos pensar que, en especial las Autoridades Sanitarias, a las que confiamos nada más y nada menos que nuestra salud y que han de ejercer un adecuado control sobre el personal medico-sanitario y los materiales empleados en la práctica sanitaria, no son realmente conscientes de los riesgos advertidos por expertos contrastados y por los Informes de la OMS.  No obstante, si una Autoridad Policial nos pone una multa, p. ej., por no pagar el ticket de aparcamiento preceptivo o por ir a 150Km/h por una autopista, ¿será suficiente con alegar que ignorábamos que había que pagar ese ticket o que el límite de velocidad en autopista son 120Km/h, o nos dirá que la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento?